Desde que tuve a mi segunda hija he tenido la ocasión de pasar por diferentes estados anímicos y laborales que han afectado directamente a mi situación personal y familiar. He podido comprobar como se siente una madre cuando deja a sus hijos , para ir a trabajar. Cómo y cuanto se agradece cuando alguien te hecha una mano (o dos) para desenvolverte con tranquilidad en todas las cosas que siempre, "deben de quedar hechas". Quien te quiere y te ayuda y quien no lo hace o escurre la pelota. Hasta que punto puede llegar el sacrificio de cuidar de tus hijos, de tu pareja y de ti (algo más importante de lo previsto). Cuando las circunstancias laborales favorecian para generar menos ansiedad, y decidimos aprovechar el momento y apostar por estar cerca hasta que todo estuviera más o menos en orden. Entonces los papás más tranquilos y los niños consecuentemente mejor y todos felices.
Ahora una se mueve como puede y comienza a hacer sus andaduras laborales que durante tanto tiempo estaban dando vueltas en el coco. Nos hemos olvidado de ser perfectos y hemos aprendido a vivir en familia, a reirnos de los defectos ,a disfrutar de ello y de nuestras virtudes también. Despacito y al tran-tran vamos ordenando nuestras ideas y abriendo paso a nuevos caminos que nos hagan sentir felices y satisfechos.
Hace unos dias tuve la ocasión de charlar con alguien que supone y predice antes de vivir, que juzga y da por hecho antes de saber y que se daña sin conocimiento, porque aún no lo ha vivido. Sólo espero que también tenga su momento para "experimentar" con estas cosas de la vida, que trabaje su autoestima y su "saber hacer" cuando tenga la ocasión. Entonces, sólo entonces me gustaría volver a conversar para escuchar de su boca, "Tenías razón" aunque me conformo con que en su mente algún dia se acuerde de aquella charla y se sienta como yo me sentí cuando la oí decir que : Las mamás que están en casa no son trabajadoras.
"Por favor,señorita en que mundo vive usted"
Hoy por hoy soy mamá, trabajo (lo que me dejan) dentro, y fuera de casa. Educo, vivo y crio a mis hijos y disfruto a tope de cada momento. Soy feliz, me considero una mujer feliz que se remanga cuando hace falta y se tira al suelo para jugar y disfrutar de su familia cuantas veces son necesarias. Crezco con los mios y con nuestros errores y eso me permite recibir y dar felicidad, lo que creo que es tan o más importante que nada en el mundo. Ahora que cada uno trabaje su momento, sobretodo usted "señorita"













